Cuando un hijo se va del hogar
familiar es la vida abriéndose paso. Cuando los
progenitores fallecen, es también
la vida abriéndose paso. Ya que la muerte forma
parte de la vida. La muerte deja
huérfano al hijo y en esa orfandad el hijo se queda
sin más apoyo, sin más barrera
para protegerle de la vida y ayudarle a franquear
sus sinsabores y obstáculos que
él mismo. Comenzará a vivir la vida realmente
desde primera línea sin
barrera alguna. Comenzando un ciclo que en algún
momento él mismo de nuevo
cerrará.

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