viernes, 10 de julio de 2026

La amabilidad
















Ser amable es también no hablar del dolor que el otro no quiere enfrentar, no

quiere ver, no se siente capaz de gestionar. Ser amable es aceptar la explicación

que el otro se da a sí mismo, darla por válida mientras que el otro no quiera o no

pueda avanzar a cerca de ese tema.

Estamos aquí para acompañar a cada uno en el tramo del proceso en el que se

halla en su vida, no para despertar conciencias que no quieren ser despertadas.

Estamos aquí para acompañar y para respetar los tiempos de cada uno.

Ser amable es ser dulce y paciente con los defectos de los demás o lo que a

nosotros nos parece o percibimos como defectos. Ser amable es aceptar a todos

y cada uno de nosotros como somos, sin pensar que estamos por encima o por

debajo que alguien, o que somos mejores o peores que otra persona.

Ser amable es respetar lo que cada uno se cuenta acerca de las cosas que no

ha sabido enfrentar en su vida o no sabe enfrentar porque le causan dolor,

porque le causan miedo, porque despertaron sus heridas de insuficiencia, de

abandono, de rechazo.

Ser amable es mucho más de lo que parece. Es una palabra que se usa

demasiado a la ligera porque ser amable es dar ganas al otro de que te ame.